Aprovechemos, pues esta maravillosa evolución para tomar conciencia de nuestro arjé. Juguemos con nuestro trágico destino y hágamonos dueños de nuestra esencia humana, universal y estelar. Solo así podremos mirar al sufrimiento a los ojos y ver su belleza, eterna belleza que nos condiciona y que nos da la vida.
miércoles, 8 de abril de 2015
Una preciosa casualidad química
El dolor nos humaniza, es cierto. Sin embargo, la tristeza se está convirtiendo, hoy, en un objeto incluso de vergüenza. ¿¡Por qué!? ¿Hay, acaso, un momento en el que nos gobierne la debilidad, la intrascendencia de nuestra vida, más que en el llanto? ¿No somos, al fin y al cabo, ínfimas motas pensantes, egocéntricas en nuestra especie, perdidas en un mundo y un Universo que no se preocupa por nosotros? ¿No somos, al fin y al acabo, una preciosa casualidad química?
lunes, 23 de marzo de 2015
Escrito de antes de una noche
Yo te miro y veo,
allá arriba.
Y, sin embargo, tú no puedes verme.
Ojalá te alcanzaran todos los aviones de papel
que te escribo.
Ojalá, algún día,
desde mi ventana
hasta lo alto de tu colina.
Ojalá no cosificaras al amor,
y así comprenderías que este es,
este suicidio supone y compone
el último atisbo de resistencia en la Revolución.
Ojalá, algún día,
llegues a entender tu existencia
como yo la veo : como mi vida,
ambas unidas por unas tristezas que nos encapsidan.
No podemos combatirlas, sólo compartirlas.
Y así, podremos dejar de negar
que nos buscamos cada noche,
que no nos encontramos del todo,
pero que nunca dejará de existir el nosotros
que tiñe de melancolía y etílica nostalgia
los versos intercambiados
y los besos no recibidos.
allá arriba.
Y, sin embargo, tú no puedes verme.
Ojalá te alcanzaran todos los aviones de papel
que te escribo.
Ojalá, algún día,
desde mi ventana
hasta lo alto de tu colina.
Ojalá no cosificaras al amor,
y así comprenderías que este es,
este suicidio supone y compone
el último atisbo de resistencia en la Revolución.
Ojalá, algún día,
llegues a entender tu existencia
como yo la veo : como mi vida,
ambas unidas por unas tristezas que nos encapsidan.
No podemos combatirlas, sólo compartirlas.
Y así, podremos dejar de negar
que nos buscamos cada noche,
que no nos encontramos del todo,
pero que nunca dejará de existir el nosotros
que tiñe de melancolía y etílica nostalgia
los versos intercambiados
y los besos no recibidos.
jueves, 26 de febrero de 2015
Mi inconsciente inevitable, inamovible e interminable.
Sabes que me habría quedado.
Sabes que me encantaba esa rendija,
me encantaba,
por encima de tu cama,
por donde nos vio el Sol amanecer,
por debajo de mi cielo.
Por donde fluyó la hysteria,
la causa,
las ganas,
Sabes que me habría quedado.
Sabes
que me habría quedado.
Sé
que ya no estarías.
¿Por qué?
Porque huiste tú.
Porque te fuiste antes
de tiempo,
de encontrar todos mis miedos,
de olvidar el orgullo
y de saber decir "te qu..".
Sabes que me encantaba esa rendija,
me encantaba,
por encima de tu cama,
por donde nos vio el Sol amanecer,
por debajo de mi cielo.
Por donde fluyó la hysteria,
la causa,
las ganas,
Sabes que me habría quedado.
Sabes
que me habría quedado.
Sé
que ya no estarías.
¿Por qué?
Porque huiste tú.
Porque te fuiste antes
de tiempo,
de encontrar todos mis miedos,
de olvidar el orgullo
y de saber decir "te qu..".
lunes, 12 de enero de 2015
El Ahora
Juventud, que llegas
y te vas con el viento.
Eres mi insomnio,
mi austero recuerdo viviente.
Mi lucha, mi tiempo.
Eres la luz, eres la rebeldía,
un sueño de utopía anarquista.
La anhelada Atenas,
cínica, incomprendida.
Eres la amapola roja,
el tierno campo amarillo,
las lavandas. Las violetas.
Eres un Pájaro Azul que está
rodeado de cuervos.
¡Juventud, eres vida!
Ibas a ser el mundo,
y el mundo te ahogó
entre las garras de la histeria.
Serás la nieve del camino,
resplandeciente,
y, cuando salga el Sol,
desvanecida.
y te vas con el viento.
Eres mi insomnio,
mi austero recuerdo viviente.
Mi lucha, mi tiempo.
Eres la luz, eres la rebeldía,
un sueño de utopía anarquista.
La anhelada Atenas,
cínica, incomprendida.
Eres la amapola roja,
el tierno campo amarillo,
las lavandas. Las violetas.
Eres un Pájaro Azul que está
rodeado de cuervos.
¡Juventud, eres vida!
Ibas a ser el mundo,
y el mundo te ahogó
entre las garras de la histeria.
Serás la nieve del camino,
resplandeciente,
y, cuando salga el Sol,
desvanecida.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
"Y él reinaba en su total excentricidad."
"No llegues tarde", y aquí estamos, esperando en el andén y cogiendo el primer tren que pasa para intentar, al menos, no sentirnos tan vacíos. He aquí la evidencia de que, si te pedí que no te fueras, fue más por oxígeno que por corazón, aunque reconozco que te queda fatal el invierno, amor.
No agrada al espejo percatarse de cómo giran las cosas, cómo vuela la música o cómo cambian los papeles. A mí nunca me gustó verte llover, pero ahora me estoy acostumbrando. Y a mí la lluvia nunca me trajo nada bueno.
No agrada al espejo percatarse de cómo giran las cosas, cómo vuela la música o cómo cambian los papeles. A mí nunca me gustó verte llover, pero ahora me estoy acostumbrando. Y a mí la lluvia nunca me trajo nada bueno.
martes, 2 de diciembre de 2014
Pandora
Me deslizo. Me arrastran las nubes grises que llenan mi habitación. Las que se han mudado desde tu casa, esas mismas tormentas. Las mismas que inundan mi autoestima noche tras noche, cigarro tras cigarro. La misma niebla que me deja seguir viva, porque así no duele tanto mirar el mundo de frente. Me protege día tras día, canción tras canción.
Aunque supongo que siempre estuvo fuera del alcance humano poder elegir la música y las musas de cada estación.
Levito dentro de cada gota de agua, intento dejarme llevar. Ellas me guían, me dicen: "Corre, ven, por aquí, ¡corre!". Y yo no les hago caso y le doy otro trago al café ya helado: "Pero, ¿en qué momento me habéis traído hasta este callejón?". Pero me toman la mano y me llevan despacio, lento, hasta el fondo del abismo.
Supongo que hay laberintos de los que nunca podré salir.
Se desquebrajan las baldosas del entramado de recuerdos a cada paso. Crecen las grietas, crece el precipicio que forma tu pecho y tu mente.
Aunque supongo que seguiré avanzando, hablando con la lluvia y dejando que sean tus propios cruces de caminos los que descifren todas y cada una de las dudas que me conforman a mí, la Caja de Dudas de Pandora.
Aunque supongo que siempre estuvo fuera del alcance humano poder elegir la música y las musas de cada estación.
Levito dentro de cada gota de agua, intento dejarme llevar. Ellas me guían, me dicen: "Corre, ven, por aquí, ¡corre!". Y yo no les hago caso y le doy otro trago al café ya helado: "Pero, ¿en qué momento me habéis traído hasta este callejón?". Pero me toman la mano y me llevan despacio, lento, hasta el fondo del abismo.
Supongo que hay laberintos de los que nunca podré salir.
Se desquebrajan las baldosas del entramado de recuerdos a cada paso. Crecen las grietas, crece el precipicio que forma tu pecho y tu mente.
Aunque supongo que seguiré avanzando, hablando con la lluvia y dejando que sean tus propios cruces de caminos los que descifren todas y cada una de las dudas que me conforman a mí, la Caja de Dudas de Pandora.
martes, 28 de octubre de 2014
...¿cómo voy a continuar?
Pulso acelerado. Sudor frío.
Cuando sientes el miedo agarrotando cada parte de tu cuerpo, cada extremidad, hasta las pestañas, te sientes a ti mismo en un punto muerto de inflexión. No hay antes ni después, sólo presente. Y el presente es sobrevivir. Rezas a la nada que gobierna por no caer. En el fondo, lo sabes: ¿quién va a ayudarte?
Pupilas dilatadas esperando el peligro. ¿Cuál? No existe. Sólo silencio. Sólo... Nada.
Y es esa nada, ese abismo en el pecho el que aterrorizaría al más valeroso héroe.
El vacío, de donde no se puede escapar, de donde no se puede huir. Donde los gritos de fantasmas pasados te condenan a vagar. Sin rumbo porque, ¿qué importa? Nada es nada, polvo al polvo.
Miedo.
¿Cómo puedes seguir caminando mientras arde el suelo?
Si tu magia ya no me hace efecto...
¿A qué aferrarse cuando sabes que, antes o después, todo va a desvanecerse?
¿Cómo quedarse, si ya ves la tormenta aproximándose al último campamento base?
Si me sueltas entre tanto viento...
Cuando sientes el miedo agarrotando cada parte de tu cuerpo, cada extremidad, hasta las pestañas, te sientes a ti mismo en un punto muerto de inflexión. No hay antes ni después, sólo presente. Y el presente es sobrevivir. Rezas a la nada que gobierna por no caer. En el fondo, lo sabes: ¿quién va a ayudarte?
Pupilas dilatadas esperando el peligro. ¿Cuál? No existe. Sólo silencio. Sólo... Nada.
Y es esa nada, ese abismo en el pecho el que aterrorizaría al más valeroso héroe.
El vacío, de donde no se puede escapar, de donde no se puede huir. Donde los gritos de fantasmas pasados te condenan a vagar. Sin rumbo porque, ¿qué importa? Nada es nada, polvo al polvo.
Miedo.
¿Cómo puedes seguir caminando mientras arde el suelo?
Si tu magia ya no me hace efecto...
¿A qué aferrarse cuando sabes que, antes o después, todo va a desvanecerse?
¿Cómo quedarse, si ya ves la tormenta aproximándose al último campamento base?
Si me sueltas entre tanto viento...
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