sábado, 26 de septiembre de 2015

Créditos

"Pero... Yo... Si tuviera que elegir... Creo que lo sabes. Eso no lo dudes. No es comparable."

Un suspiro; apretaste los labios, miraste al frente. Me debatiste todo con argumentos demasiado vacíos. Me hablaste de la libertad, del sexo, de la justicia, de la amistad, de la empatía, de la autoestima y de la vergüenza. Nunca me hablaste del amor y lo más triste es que ya nunca podrás saber que yo sí podía explicártelo, que soñaba con verte aparecer un día por mis calles, las de una Barcelona que ya nos conocía y aún siente lástima. Que te he buscado mil veces, pero tú nunca me has dejado encontrarte.
Tal vez tenías razón, y mis actos resultaban tan poco coherentes con mis palabras como los tuyos con la persona que, en el fondo, eras. A lo mejor me dediqué a coserte coronas de flores durante tanto tiempo que ya no quería creer que existiera algo más allá de esa fábula. Te recordaba tan extraordinario que habría sido imposible no quererte. Es demasiado fácil enamorarse de un sueño.
De repente, desperté y me encontré a mí misma gritando tu nombre mientras saltaba al vacío consumida por la locura. Me precipitaba, sin poder evitarlo, hacia la superficie de un mar que me esperaba en calma, sintiendo cómo afiladas ráfagas de viento cortaban rápidamente mi piel  y cómo la lluvia acompañaba a mis mejillas malvas.
Mientras tanto, pienso: "Ojalá me hayas mentido".





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