miércoles, 3 de junio de 2015

Sin azúcar

Hoy he visto unos ojos tristes, una mirada de odio felino, enfermizo, y pensé si sería así la tuya. Ni hablar. Lo pensé solo un segundo. Y qué vuelco.
El amor es para el verano, como las bicicletas. Con el frío, el amor se agrieta y podría llegar a romperse en mil ínfimos trozos que después tendríamos que recomponer. Juntos o por turnos. 
Hoy he visto unos ojos llenos de tristeza. Y qué vuelco.
Nos encanta querernos, pero solo de vez en cuando. Sin azúcar, por favor. Gracias. Querernos dentro y en lo alto de una Torre de Marfil, como Rubén. 
Hoy he visto unos ojos llenos de tristezas. Y qué vuelco.
El aire se enrarece. Se hace extraño. Se hace denso debajo de este cielo y ni siquiera hemos intentado remediarlo. La humedad, el moho y el sueño se cuelan por debajo de la puerta, igual que huye mi recuerdo por el acantilado de tu pecho. 
Hoy he visto una tristeza llena de ojos. Y qué vuelco.

miércoles, 8 de abril de 2015

Una preciosa casualidad química

El dolor nos humaniza, es cierto. Sin embargo, la tristeza se está convirtiendo, hoy, en un objeto incluso de vergüenza. ¿¡Por qué!? ¿Hay, acaso, un momento en el que nos gobierne la debilidad, la intrascendencia de nuestra vida, más que en el llanto? ¿No somos, al fin y al cabo, ínfimas motas pensantes, egocéntricas en nuestra especie, perdidas en un mundo y un Universo que no se preocupa por nosotros? ¿No somos, al fin y al acabo, una preciosa casualidad química? 
Aprovechemos, pues esta maravillosa evolución para tomar conciencia de nuestro arjé. Juguemos con nuestro trágico destino y hágamonos dueños de nuestra esencia humana, universal y estelar. Solo así podremos mirar al sufrimiento a los ojos y ver su belleza, eterna belleza que nos condiciona y que nos da la vida.

lunes, 23 de marzo de 2015

Escrito de antes de una noche

Yo te miro y veo,
allá arriba.
Y, sin embargo, tú no puedes verme.
Ojalá te alcanzaran todos los aviones de papel
que te escribo.
Ojalá, algún día,
desde mi ventana
hasta lo alto de tu colina.

Ojalá no cosificaras al amor,
y así comprenderías que este es,
este suicidio supone y compone
el último atisbo de resistencia en la Revolución.

Ojalá, algún día,
llegues a entender tu existencia
como yo la veo : como mi vida,
ambas unidas por unas tristezas que nos encapsidan.
No podemos combatirlas, sólo compartirlas.

Y así, podremos dejar de negar
que nos buscamos cada noche,
que no nos encontramos del todo,
pero que nunca dejará de existir el nosotros
que tiñe de melancolía y etílica nostalgia
los versos intercambiados
y los besos no recibidos.


jueves, 26 de febrero de 2015

Mi inconsciente inevitable, inamovible e interminable.

Sabes que me habría quedado.
Sabes que me encantaba esa rendija,
me encantaba,
por encima de tu cama,
por donde nos vio el Sol amanecer,
por debajo de mi cielo.
Por donde fluyó la hysteria,
la causa,
las ganas,

Sabes que me habría quedado.
Sabes
que me habría quedado.

que ya no estarías.
¿Por qué?
Porque huiste tú.
Porque te fuiste antes
de tiempo,
de encontrar todos mis miedos,
de olvidar el orgullo
y de saber decir "te qu..".




lunes, 12 de enero de 2015

El Ahora

Juventud, que llegas
y te vas con el viento.
Eres mi insomnio,
mi austero recuerdo viviente.
Mi lucha, mi tiempo.

Eres la luz, eres la rebeldía,
un sueño de utopía anarquista.
La anhelada Atenas,
cínica, incomprendida.
Eres la amapola roja,
el tierno campo amarillo,
las lavandas. Las violetas.
Eres un Pájaro Azul que está
rodeado de cuervos.

¡Juventud, eres vida!
Ibas a ser el mundo,
y el mundo te ahogó
entre las garras de la histeria.
Serás la nieve del camino,
resplandeciente,
y, cuando salga el Sol,
desvanecida.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

"Y él reinaba en su total excentricidad."

"No llegues tarde", y aquí estamos, esperando en el andén y cogiendo el primer tren que pasa para intentar, al menos, no sentirnos tan vacíos. He aquí la evidencia de que, si te pedí que no te fueras, fue más por oxígeno que por corazón, aunque reconozco que te queda fatal el invierno, amor.
No agrada al espejo percatarse de cómo giran las cosas, cómo vuela la música o cómo cambian los papeles. A mí nunca me gustó verte llover, pero ahora me estoy acostumbrando. Y a mí la lluvia nunca me trajo nada bueno.


martes, 2 de diciembre de 2014

Pandora

Me deslizo. Me arrastran las nubes grises que llenan mi habitación. Las que se han mudado desde tu casa, esas mismas tormentas. Las mismas que inundan mi autoestima noche tras noche, cigarro tras cigarro. La misma niebla que me deja seguir viva, porque así no duele tanto mirar el mundo de frente. Me protege día tras día, canción tras canción.
Aunque supongo que siempre estuvo fuera del alcance humano poder elegir la música y las musas de cada estación. 
Levito dentro de cada gota de agua, intento dejarme llevar. Ellas me guían, me dicen: "Corre, ven, por aquí, ¡corre!". Y yo no les hago caso y le doy otro trago al café ya helado: "Pero, ¿en qué momento me habéis traído hasta este callejón?". Pero me toman la mano y me llevan despacio, lento, hasta el fondo del abismo. 
Supongo que hay laberintos de los que nunca podré salir.
Se desquebrajan las baldosas del entramado de recuerdos a cada paso. Crecen las grietas, crece el precipicio que forma tu pecho y tu mente. 
Aunque supongo que seguiré avanzando, hablando con la lluvia y dejando que sean tus propios cruces de caminos los que descifren todas y cada una de las dudas que me conforman a mí, la Caja de Dudas de Pandora.